Por si la caída del dólar no hubiera sido suficientemente fuerte hasta ahora, algunos expertos en el mercado de divisas esperan que baje mucho más todavía.
La razón es el uso masivo de la divisa norteamericana para el carry trade (operativa que consiste en endeudarse en monedas con tipos muy bajos, como los de EEUU, para invertir en monedas con activos con rentabilidades mucho más altas, ganando la diferencia), hasta el punto de que ha sustituido al yen, la divisa de preferencia para esta operativa en la última década.
"No sé cuándo se va a recuperar el dólar, porque el dólar no es que sea el nuevo yen, es que desgraciadamente es el nuevo peso", opina Peter Schiff, presidente de Euro Pacific Capital, en una entrevista en la CNBC. A su juicio, el uso del yen para el carry trade ha terminado, e incluso e nuevo Gobierno japonés empieza a hablar de los beneficios de una divisa fuerte para la economía.
"El yen ha subido mucho, pero el dólar va a estar mucho más bajo, lo que le hace ideal para el carry trade", añade Schiff. "No es sólo que uno pueda tomar prestados dólares muy baratos y ganar invirtiendo en activos de alta rentabilidad, es que además el dólar va a caer con fuerza. Sumando las dos cosas, cualquiera que practique esta operativa va a ganar un montón de dinero".
Esta situación pone a la Reserva Federal ante un dilema complicadísimo: o bien mantiene los tipos cero como hasta ahora y ofrece a los especuladores una cantidad ilimitada de dólares baratos, lo cual puede hacer que pierda el control de la divisa, o frena el 'carry trade' subiendo agresivamente los tipos de interés, lo que implica el peligro de provocar una recesión mucho más severa de la que hemos vivido hasta ahora. Un dilema que algunos llaman la alternativa del diablo.
El fantasma de Carter
Otros analistas añaden que, aunque el yen ha sido el rey del carry trade durante muchos años, nunca ha superado el estatus de potencia regional. Pero ahora estas operaciones se están cebando con una moneda que sigue siendo el epicentro del sistema monetario mundial. Lo cierto es que no hay por qué endeudarse en yenes (o en cualquier otra moneda) si uno puede hacerlo en dólares. Pero esas fortísimas posiciones bajistas (endeudarse en una moneda equivale a venderla) pueden provocar una depreciación del dólar parecida a la sufrida en los años 70 bajo la presidencia de Jimmy Carter.
Por supuesto, las cosas siempre son más complicadas, y es de esperar que el resto del mundo -la UE, China y el propio Japón- terminen por actuar de forma concertada para frenar un desplome del dólar altamente perjudicial para sus exportaciones. Pero, hasta que eso ocurra, todo apunta a una continuidad bajista del billete verde hasta niveles sensiblemente inferiores a los actuales.
Etiquetas:
Compartir
-
▶ Responde a esto